El milagro de Álvarez-Cascos

El milagro de Álvarez-Cascos

¡Milagro! ¡Se ha producido un milagro! Por fin tenemos un líder que pide regeneración total en el PP: D. Francisco Álvarez-Cascos Fernández.

Cuando nos encontrábamos huérfanos y perdidos; no nos lo podemos creer. Pensábamos que todo en nuestro partido estaba perdido. Nos extrañaba mucho que todos se mantuvieran escondidos tanto tiempo sin sacar la cabeza. Gracias a Dios, ha salido alguien con dignidad y valor, un auténtico líder de verdad, pidiendo la regeneración de nuestro partido y cosas tan elementales como las que venimos pidiendo nosotros desde esta Plataforma desde hace dos años y medio, sin que estos compañeros “demócratas”, nos hayan hecho ningún caso a nuestra militancia.

Cosas y peticiones que deberían ser elementales en un partido democrático como: Una regeneración total. La soberanía del PP, reside en sus militantes, no en sus “baronías”. Elecciones libres y democráticas. Primarias. Listas abiertas. Todos los militantes somos iguales, somos compromisarios. Un militante, un voto. Una persona, un cargo.

Muchas gracias al compañero Alvárez-Cascos. Para muchos militantes de nuestra querida Asturias, eres un nuevo Pelayo. Esa actitud, es lo que espera la militancia de lo que debe ser un líder en nuestro partido. Los demás llamados “líderes” si quieren pueden seguir cobrando sentados en sus poltronas agachados y escondiendo sus cabezas, se las vayan a cortar, o  bien si se les apetece le enviamos la letra de la Yenka para que la continúen bailando. Dice así: “Venga chicos, venga chicas, a bailar. Todo el mundo viene ahora sin pensar. Esto es muy fácil lo que hacemos aquí. Esta es la yenka que se baila así. Izquierda, izquierda, derecha, derecha. Adelante, detrás, un, dos, tres.”

Queridos compañeros y amigos os enviamos la carta íntegra que ha enviado nuestro compañero Francisco Álvarez-Cascos a Ana Mato. Que se apliquen el ¿QUÉ?, el ¿CÓMO? y el ¿CUÁNDO? de la misiva.

Esta carta ha sido publicada en Libertad Digital.

FIRMA Portavoz Nacional de la plataforma Democracia y Libertad en el PP

Francisco Álvarez-Cascos Fernández

Paseo de la Castellana, 91.

28046-MADRID

CONSIDERACIONES SOBRE LAS PRÓXIMAS ELECCIONES

AUTONÓMICAS EN EL PRINCIPADO DE ASTURIAS

¿QUÉ?

El PP de Asturias tiene la posibilidad y, por tanto, la responsabilidad de obtener la

victoria en las próximas elecciones autonómicas de 2011 en el Principado de Asturias.

Después de casi treinta años de gobiernos socialistas, con el paréntesis de 1995-99, la

situación social y económica de la región ofrece un panorama de pesimismo,

desencanto, agotamiento e insatisfacción que solo puede encontrar una salida política

en una alternativa de gobierno que ofrezca cambio y progreso, con garantías de

solvencia en los equipos que los encarnen y de credibilidad en los programas de

acción que ofrezcan.

Parece obvio que la única candidatura colectiva capaz de cumplir estos requisitos es

el PP de Asturias, a partir de un proyecto nuevo, capaz de transmitir confianza e

ilusión a la mayoría de los ciudadanos partidarios del cambio político, social y

económico de la región.

En este escenario, personas significativas del actual equipo dirigente del PP de

Asturias han confirmado públicamente su voluntad de renunciar a la continuidad en

sus puestos de responsabilidad. A partir de ese momento, conviene comenzar

subrayando que la credibilidad exigible al PP de Asturias para aspirar a una mayoría

electoral suficiente trasciende de los nombres concretos. El PP de Asturias que en

1999 asumió, en circunstancias difíciles, el relevo para acometer una nueva etapa tuvo

su gran oportunidad en 2003, pero no fue capaz de alcanzar los objetivos de éxito

perseguidos.

Algunos advertimos a quien correspondía, hace ya más de seis años, cuando

entonces  era el momento de hacerlo, sobre la necesidad de propiciar el necesario relevo,

que no se produjo. La continuidad de este equipo en 2007 condujo al PP de

Asturias a un nuevo fracaso y contribuyó a certificar su agotamiento, por lo que hoy

no deberían de subsistir dudas acerca de la ineludible necesidad de comparecer a

las elecciones de 2011 con una nueva candidatura colectiva del PP de Asturias,

formada por nuevos equipos (dirección y candidaturas); nueva estrategia, frente a

una mayoría gobernante que tiene estranguladas las estructuras de la sociedad civil y

de la administración pública regionales; y nuevo programa de progreso, de confianza y

de acción para impulsar las respuestas a los retos actuales de la sociedad asturiana.

El problema del PP de Asturias, pues, no es coyuntural. Basta examinar las

radiografías de los resultados electorales de esta etapa 1999-2010, expuestas en el

ANEXO, para confirmar el diagnóstico, ilustrado por dos rasgos significativos.

El primero, que, en esta etapa mencionada, el PP de Asturias siempre quedó en las

tres elecciones autonómicas celebradas por debajo de los resultados que, durante

el mismo ciclo electoral, alcanzó el propio partido en las elecciones generales por

la circunscripción asturiana.

El segundo, que, en esta última década, el PP de Asturias no solo no fue capaz de

superar al PSOE en alguna de las tres elecciones autonómicas celebradas, sino que

arrastró a la baja los resultados de las elecciones generales del mismo ciclo

electoral, donde el PP de Asturias pasó de superar al PSOE por más de 9 puntos

porcentuales en el año 2000 a perder por más de 5 puntos negativos en el año

2008, con  pérdida de espacio electoral de 14 puntos y dos escaños al Congreso,  lo

que afecta  perjudicialmente las expectativas nacionales del PP

(*).

A la vista de estos datos podemos concluir fundadamente que el problema que

arrastra el actual PP de Asturias, ante el reto de las elecciones autonómicas de 2011,

es estructural y profundo, no circunstancial y leve. Es decir, de organización y de

equipos, no solo de personas; de ideas y de programas, no solo de siglas; de

movilización masiva y total, no solo de meras inercias o de esfuerzos esporádicos.

En resumen, la posible victoria electoral del PP de Asturias en las próximas

elecciones autonómicas depende de forma decisiva del conjunto del partido, no sólo

de unos pocos candidatos;  de su credibilidad global, no del voluntarismo individual;

de la nueva sintonía con la mayoría de la sociedad, no del simple marketing

publicitario.

Por lo tanto, el PP de Asturias necesita abandonar la rutina y hacer un esfuerzo

sin precedentes para mejorar su organización y sus candidaturas, para presentar

un programa atractivo y creíble, y para poner en acción una estrategia política

capaz de superar la del poderoso aparato de campaña del adversario, experto en

el “todo vale” con el objeto de mantenerse en el poder como sea.

¿CÓMO?

El objetivo de la victoria y las condiciones necesarias para asegurarla deben de

lograrse mediante un conjunto coherente y ordenado de acciones que, en primer

lugar, respeten fielmente el acervo democrático del PP de Asturias reflejado en

sus estatutos y, en segundo lugar, que contribuyan a reforzar su credibilidad ante la

sociedad asturiana.

No se trata sólo de un reto limitado a la dirección regional del PP de Asturias. La

celebración simultánea de las elecciones municipales también requiere paralelamente

trasladar impulsos decisivos a las organizaciones y a las candidaturas de todos los

ayuntamientos asturianos. El PP de Asturias cuenta hoy tan sólo con doce Alcaldías

que son los principales baluartes del éxito electoral perseguido, puesto que sus

titulares ya acreditaron, y muchos de ellos lo revalidaron varias veces, el título

indiscutible de ganadores, comenzando por Oviedo y continuando por Siero, Llanera,

Gozón, Grado, Coaña, Tapia, Villayón, Peñamellera Alta, Peñamellera Baja, San

Tirso, y Yernes y Tameza. En los restantes municipios es imprescindible asegurar

aspiraciones de victoria, homólogas a las del resto de los ayuntamientos y de la Junta

General del Principado.

La solución idónea para preparar con éxito las respuestas a todos los retos

planteados es la celebración del Congreso Regional del PP de Asturias, antes de

las próximas elecciones, para armonizar democráticamente todas las decisiones que

exige el compromiso de aspirar seriamente a la victoria electoral en 2011. Para bien o

para mal, un Congreso Regional del PP de Asturias después de las elecciones no

resolvería nada, como ya sucedió en ocasiones precedentes.

El Congreso Regional debería ser convocado bajo la fórmula estatutaria de voto

directo de todo el censo de militantes del PP de Asturias, con el mismo modelo que

recientemente permitió organizar el Congreso Regional del PP de Baleares. Dicha

fórmula estatutaria, aceptada por todos y aplicada con seriedad, es la máxima garantía

de transparencia dentro del partido y una exhibición de credibilidad ante la sociedad

asturiana. Es la fórmula más parecida a las “primarias americanas” donde se elige

candidato y, simultáneamente, se le entrega además la dirección de la campaña y

del partido.(*)

Además, es la única que puede contribuir a despejar todas las incógnitas suscitadas

pública y privadamente en los últimos meses, de las que quedan abundantes testimonios

en los medios de comunicación. Tanto por ciudadanos independientes cuanto por

cualificados militantes y dirigentes del PP asturiano y del PP nacional se han expuesto

respetables opiniones y valoraciones que podrían restar fortaleza a los equipos y a los

programas que finalmente representen al PP de Asturias. Incluso se han llegado a exigir

requisitos singulares, aplicables solo al ámbito de Asturias, en clara disfunción, cuando

no contradicción con los aplicados en el resto de las organizaciones regionales. Por

ejemplo, perfiles concretos de edad, de género, de quórum de aceptación interna e,

incluso, de valoraciones políticas mediante encuestas.

Reconociendo y admitiendo que todo sistema democrático es un sistema de opinión

pública, el Congreso Regional del PP debe de ser la respuesta estatutaria, imparcial y

constructiva a todas las exigencias planteadas y planteables, con los beneficios

añadidos de la movilización interna que lo acompaña, y de la credibilidad que añade

ante la expectante sociedad asturiana.

¿CUÁNDO?

En las democracias cimentadas sobre el estado de derecho, las formas son cuestión

de fondo. Esta consideración me parece fundamental para justificar un calendario de

decisiones, puesto que la actual legislatura autonómica se extiende hasta la fecha en

que se convoquen las siguientes elecciones. Por ello, los actuales miembros del  Grupo

Popular del Principado tienen un mandato vigente hasta el mes de marzo del próximo

año, por lo que sus funciones de control político del agotado y fracasado gobierno

autonómico saliente son vitales durante los próximos períodos de sesiones pendientes,

y deben de ser respetadas y provechosas.

Pero hay más razones. En los próximos meses, a la bien dotada campaña orquestada

por los aparatos socialistas asturiano y nacional solo le puede responder en sede

parlamentaria una vigorosa acción de control del Grupo Popular que ilumine con la

linterna del debate la cruda realidad asturiana y denuncie los escandalosos fracasos

que oculta la propaganda política del oficialismo gobernante.

El Grupo Popular del Principado tiene que contar con el máximo apoyo de la

dirección del partido, sin distracciones logísticas ajenas al control y la acción

parlamentaria, sin incertidumbres sobre su capacidad de decisión, para actuar con

eficacia y con firmeza hasta el momento en que dé comienzo lo que se conoce

informalmente como “precampaña electoral” en el próximo año.

Algunos precedentes confirman la conveniencia de evitar períodos largos de solape

funcional de los nuevos equipos con los salientes, y de falta de soporte institucional

por parte de los entrantes para protagonizar la vida pública. Así, en 1989 se decidió la

candidatura de José María Aznar a la presidencia del Gobierno de España solo dos

meses antes de las elecciones, y, simultáneamente, la candidatura de Manuel

Fraga a la presidencia de la Xunta de Galicia se materializó cuatro meses antes de las

elecciones autonómicas. Más recientemente, la de Mariano Rajoy a la

presidencia del Gobierno de España en 2003 se proclamó en setiembre de ese año,

seis meses antes de las elecciones generales.

Por todo ello, el Congreso Regional del Partido Popular se podría de convocar a

finales de 2010, para su celebración en el mes de enero del próximo año, como un

potente acto de inicio de dicha precampaña electoral. En el mismo se discutiría y se

aprobaría la nueva estrategia del Partido Popular de Asturias. También la dirección

regional resultante estaría en inmejorables condiciones para formalizar el relevo

ordenado y tranquilo de la anterior, y para impulsar la selección de los equipos de

candidatos caracterizados por el prestigio, la experiencia y la capacidad de trabajo que

adornen su trayectoria. Finalmente, la nueva dirección contaría con la máxima

legitimación para acometer la preparación, aprobación y difusión del nuevo programa

electoral.

Salvo opinión mejor fundada, éstas son, a mi juicio, las bases para asegurar el

éxito del Partido Popular de Asturias.

Madrid, 21 de junio de 2010.

Francisco Álvarez-Cascos                                                            (*) Añadido posterior

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